jueves, 30 de agosto de 2018


SEÑALES DEL ALERTA: ¿SON DESPISTES O PÉRDIDA DE MEMORIA?





Los primeros síntomas de esta enfermedad neurodegenerativa –la más frecuente en el mundo– pueden ser confundidos con esos "despistes" que se hacen cada vez más frecuentes con la edad y que se dan, incluso, en personas no tan mayores y totalmente sanas.

Saber reconocer las diferencias entre esas pequeñas lagunas mentales y las manifestaciones iniciales del alzhéimer es crucial para actuar cuanto antes. A continuación te ofrecemos las claves para saber si tu memoria te está mandando señales de advertencia.

SEÑALES DE LA PERDIDA DE MEMORIA
Las primeras señales de alarma que revelan la posible presencia de alzhéimer son:

1. Pérdidas de memoria
Si hay alzhéimer, olvidar datos recién aprendidos es algo muy común y se van preguntando una y otra vez en un espacio no demasiado largo de tiempo (semanas en un primer momento; días u horas, cuando va avanzando).

10 claves (fáciles) para no perder la memoria
CEREBRO

Puesto que es algo que se repite, esos olvidos comienzan a afectar a la capacidad de trabajar o de realizar tareas domésticas que antes sí se podían completar incluso de manera mecánica.

No es preocupante si… esos datos vuelven a la memoria poco después.
2. Problemas de habla y cálculo
Los afectados se olvidan de palabras simples o las sustituyen de forma inadecuada, y les cuesta reconocer números o hacer cálculos mentales sencillos.

Puede ser que te ocurra porqué tienes muchas cosas en la cabeza

No es preocupante si… Se están haciendo varias cosas a la vez y no se está prestando atención a lo que se dice (eso lleva muchas veces a equivocarse al nombrar objetos o personas) o si uno nunca ha sido demasiado habilidoso con las matemáticas.
3. Guardar cosas en lugares equivocados
Estos despistes se van sucediendo a menudo, y la persona con demencia no puede acordarse del modo en el que esos objetos llegaron a ese lugar.

No es preocupante si… Finalmente viene a la mente en qué lugar lo colocó allí o al menos tiene la sensación de haberlo hecho, aunque no recuerde los detalles (cuando repetimos a diario tareas, es normal que se realicen de manera mecánica, sin prestar atención a lo que se hace).
4. Desorientación de tiempo o lugar
En el inicio de una demencia como el alzhéimer puede ocurrir que la persona se sienta de vez en cuando desorientada, como si no reconociera el lugar donde se encuentra, aunque sea un entorno habitual para ella. Las equivocaciones y despistes respecto a las horas, los días y las estaciones del año también son frecuentes.

Hablar con los vecinos y otros sencillos hábitos que cuidan tu cerebro
MENTE SANA

Hablar con los vecinos y otros sencillos hábitos que cuidan tu cerebro
No es preocupante si… Uno se equivoca de día de la semana u olvida una cita pero pocos minutos después es capaz de reconocer su error.
5. Cambios de humor y de conducta muy rápidos
La variabilidad de carácter y de comportamiento se produce de manera abrupta y sin razón aparente. Se pasa de la broma a la bronca en cuestión de segundos y "el baile" entre un comportamiento y otro puede ser continuo.

No es preocupante si… Pasados unos minutos pide excusas por su comportamiento al reconocer que, quizá por estrés o por nervios, tiene un comportamiento un tanto "delirante".
6. Alteraciones de personalidad
Suceden drásticamente: en poco tiempo, una persona afable pasa a mostrarse huraña, por ejemplo. La sospecha permanente de que le han robado u ocultado objetos es otra de las señales más evidentes.

Pensar que alguien te está siguiendo o robando, es otra señal

No es preocupante si… O bien existen motivos que justifican ese comportamiento, o ha sido una seña de identidad durante toda su vida o bien está viviendo unas situaciones personales concretas –apuros económicos, por ejemplo– que le llevan a ser más celoso de sus pertenencias.
INCAPACIDAD PARA RECONOCER LOS SÍNTOMAS
En realidad, si una persona es consciente de que le cuesta recordar, y además se trata de detalles de poca importancia, es aún más probable que no se trate en realidad del inicio de la enfermedad.

Justamente una de las características del alzhéimer es que en muchos casos la persona no es capaz de darse cuenta de la degradación acentuada de sus capacidades cognitivas, así que ni siquiera se preocupa por saber si tiene una demencia.

Este fenómeno recibe el nombre de anosognosia, que es la incapacidad de reparar en los daños que causa una enfermedad en el propio cuerpo. En el caso del alzhéimer, el avance del desgaste cognitivo corre paralelo a las dificultades para ser consciente de esos síntomas.
El enfermo de alzhéimer no da importancia a sus olvidos o no es consciente de ellos

Se estima que la anosognosia está presente en aproximadamente el 80% de pacientes con enfermedad de alzhéimer. Y si aparece en fases tempranas de este desorden neurológico, es frecuente que la persona interprete los despistes simplemente como una muestra de su mala memoria, sin darse cuenta de la progresión hacia el empeoramiento ni pensar en motivos por los que preocuparse.

En estos casos, la señal de alerta salta exclusivamente entre los amigos y familiares que deben actuar cuanto antes.
OLVIDAMOS UNOS RECUERDOS PARA RECORDAR OTROS
Para que nuestro cerebro funcione bien estamos obligados a ir descartando recuerdos de poca importancia para ceder protagonismo a contenidos mentales de mayor importancia en un momento determinado.

Este olvido afecta también a las "rutas mentales" que llevan a ciertos recuerdos, lo cual significa que a veces nos vemos incapaces de acceder a un recuerdo y, minutos después, nos viene automáticamente a la cabeza.

Cuando los olvidos impiden realizar actividades cotidianas se debe consultar al médico

El momento en que se debería consultar al médico es cuando esos olvidos pasan de anecdóticos a convertirse en una traba para realizar actividades cotidianas. Para ello, es bueno fijarse en la frecuencia y en la intensidad de estas señales.

miércoles, 29 de agosto de 2018


¿POR QUÉ SE HINCHAN LOS PIES? CAUSAS Y RECOMENDACIONES PARA EVITAR ESTE PROBLEMA.




Al finalizar del día muchos observamos que nuestros pies no tienen el mismo aspecto que cuando nos levantamos de la cama. Notamos los pies cansados, los zapatos nos oprimen más y el aspecto es de mayor volumen, ¿qué nos ocurre? La respuesta es sencilla: tenemos los pies hinchados.

CAUSAS QUE PRODUCEN HINCHAZÓN DE PIES

 Los pies se hinchan como consecuencia de diversos factores:

 - Trabajar muchas horas sin apenas moverse

Trabajar muchas horas tanto de pie como sentado sin apenas movernos favorece que nuestros pies se hinchen. Os aconsejamos que, tras acabar la jornada laboral, practiquéis algún tipo de deporte o salgáis a dar un paseo, en definitiva, evitad el sedentarismo. En este enlace os contamos varios remedios para aliviar los pies tras una jornada de estrés.

- Cambios hormonales

Las personas sufrimos cambios hornomales en diferentes etapas de nuestra vida, sobre todo, las mujeres. Durante el ciclo menstrual o con la menopausia es posible que notéis los pies con un aspecto diferente derivado de este transtorno hormonal.

 - Alteración biomecánica

Los pies pueden hincharse debido a una alteración biomecánica que deriva en un incorrecto equilibrio muscular a nivel de tobillos o pies.


- Alteraciones vasculares

Dichas alteraciones están asociadas a una insuficiencia venosa. Cabe comentar que el retorno de la sangre en sentido ascendente a través de las venas hacia el corazón sufre alguna alteración y la zona más distal, como son los pies, aparecen problemas de hinchazón. También favorece la formación de úlceras.

 - Insuficiencia renal

Este problema presenta como síntomas que nuestros pies se hinchen por una “retención de líquidos”. Para evitar, en la medida de lo posible, esta dolencia es recomendable llevar una dieta equilibrada, beber mucha agua y realizar ejercicio de manera regular.


- Exceso de peso

Para evitar todos los problemas que pueden derivar de ello os recomendamos la práctica de deporte, además de seguir los consejos expuestos en el punto anterior.
- Subida de las temperaturas

La climatología y las temperaturas elevadas durante los meses de verano favorecen esta hinchazón.


- Embarazo

Durante la gestación, aumenta el peso de la mujer y se producen cambios a nivel hormonal. Uno de los signos más comunes durante este periodo es que se hinchen los pies.


- Lesiones en el pie

Los pies hinchados son un síntoma muy habitual que avisa que hay una lesión en el pie, por ejemplo, en los esguinces de tobillo.

 - Linfoedema

Se trata de una patología causada por la acumulación de líquido linfático en los tejidos, pudiendo influir negativamente en la cicatrización de heridas y provocar infecciones.



- Infección

Si hay infección, un signo es la presencia de la hinchazón, aumentando el riesgo en el paciente de una alteración neuropática como la diabetes.



- Medicamentos

Muchos medicamentos pueden tener como efecto secundario la hinchazón de tobillos y pies. Si os sucede y estáis tomando algún tipo de medicación, recomendamos consultar a un especialista y comentar el problema.

CONSEJOS Y RECOMENDACIONES PARA EVITAR ESTE PROBLEMA


Nuestra mejor aliada es la prevención y, más aún, cuando conocemos nuestro cuerpo y nuestra predisposición a la hinchazón de pies. No obstante, os detallamos algunos consejos para evitarla:

- Evitar la bipedestación y sedestación prolongada, con pequeños paseos para mejorar el retorno venoso.

 - Evitar calzado, pantalones o calcetines que nos compriman en exceso.

 - Dieta equilibrada, baja en sal para lograr reducir el sobrepeso.


- Realizar ejercicios de forma regular, correr, caminar, pasear en bicicleta parar lograr mejorar la circulación sanguínea y linfática.

martes, 28 de agosto de 2018


¿QUÉ PASA SI EMPIEZAS TU VIDA SEXUAL A TEMPRANA EDAD?




Existe cierto tabú sobre empezar tu vida sexual a temprana edad. Algunas personas piensan que el empezar a tener relaciones sexuales en la juventud no es del todo bueno para la salud, pero el sexólogo Jesús Arturo Moyers, aclara estos mitos.

“El tener relaciones sexuales antes de los 18 años afecta exactamente igual que a cualquier edad”, dice con respecto a los riesgos inherentes asociados a infecciones de transmisión sexual y embarazos no planeados.

Sin embargo, explica que antes de los 18 años, la mayoría de las personas no tiene la madurez financiera ni psicológica para afrontar las consecuencias que pueden tener sostener relaciones sexuales, aunque físicamente sí estén preparados.

Aunque hay que considerar es que los embarazos no deseados en mujeres muy jóvenes suelen estar asociados con problemas y complicaciones como preclamsia y mayor riesgo de cesáreas.

Indica que, en el caso de los hombres, iniciar muy temprano su vida sexual activa sólo podría implicar que a mayor cantidad de parejas sexuales, y particularmente sin un método de barrera se incrementa el riesgo de contraer alguna infección de transmisión sexual.

Es importante que las mujeres una vez iniciada su vida sexual empiecen a ir con un especialista “desde el punto de vista de vigilancia de enfermedades, papanicolaou y estudios generales lo recomendable es acudir un año después de haber iniciado su vida sexual activa”

El doctor Moyers no establece un límite de edad para empezar a disfrutar de la sexualidad, pero si hace las siguientes recomendaciones:

a) que sea por gusto y decisión propia.

b) que sean conscientes de las posibles repercusiones.

c) que usen preservativo para evitar angustias por embarazos no planeados ni infecciones de transmisión con el fin de que lo disfruten mucho.

lunes, 27 de agosto de 2018


¿REALMENTE LOS HOMBRES PIENSAN EN SEXO TODO EL DÍA?




¿Cuántas veces al día ve una imagen como ésta en su mente?

Corre un mito que asegura que los hombres piensan en "ya sabes qué" con demasiada frecuencia. Cada siete segundos, según algunas versiones.

La mayoría de nosotros hemos examinado esa aseveración con la suficiente detención como para ser escépticos. Sin embargo, en lugar de limitarnos a preguntarnos si esto es cierto, detengámonos a pensar cómo podría demostrarse esta premisa. O descartarse.

Si sacamos la cuenta, pensar en el sexo cada siete segundos sumaría un total de 514 veces por hora. O aproximadamente 7.200 veces durante el tiempo en que se está despierto.

¿Es mucho? A mí me parece una cifra muy grande, imagino que es más grande que el número de pensamientos que tengo acerca de cualquier cosa en un día.

Esto da pie a una pregunta interesante: ¿cómo es posible contar el número de pensamientos propios o de los demás (sexuales o no) en el transcurso de un día?

Los psicólogos denominan los esfuerzos científicos para medir los pensamientos como "muestreo de experiencias". Consiste en interrumpir a las personas mientras llevan a cabo sus actividades diarias y pedirles que registren los pensamientos que tienen en el momento dado, en el lugar determinado.

Un clic por pensamiento
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Los estudios parecen respaldar la idea de que hay diferencia en la frecuencia en que <br>hombres y mujeres piensan en sexo.
Terri Fisher y su equipo de investigación de la Universidad Estatal de Ohio hicieron esto utilizando "contadores de clics". Se los dieron a 283 estudiantes universitarios divididos en tres grupos y les pidieron que presionaran y registraran cada vez que pensaran en sexo, comida o sueño.

En el estudio, el hombre promedio tenía 19 pensamientos sobre sexo al día. Una cifra mayor que la de las mujeres, que registraban aproximadamente 10 pensamientos al día.

Sin embargo, los hombres también tenían más pensamientos sobre la comida y el sueño, lo que sugiere que quizás los hombres son más propensos a tener impulsos complacientes en general. O les parece que cualquier vaga sensación cuenta como si fuera un pensamiento. O una combinación de ambas.

Lo interesante del estudio fue la gran variación en el número de pensamientos. Algunas personas dijeron que pensaban en sexo solamente una vez al día, mientras que uno de los entrevistados registró 388 clics, lo cual equivale a un pensamiento sexual cada dos minutos.

Sin embargo, el gran factor de confusión en este estudio es el "procesamiento irónico", conocido más comúnmente como el "fenómeno del oso polar".

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"Intente imponerse la tarea de no pensar en un oso polar y verá al condenado animal a cada minuto", Notas de invierno sobre impresiones de verano, de Fyodor Dostoyevski.
Si quiere jugarle una broma cruel a alguien, dígale que levante la mano y que solo la baje cuando haya dejado de pensar en un oso polar. Una vez que se empieza a pensar en algo, tratar de olvidarlo sólo lo trae de nuevo a la mente.

Esta es exactamente la situación en la que se encontraban los participantes del estudio de Fisher.

Los investigadores les dieron un contador de clics y les pidieron que registraran cuando pensaran en el sexo (o en la comida o en el sueño).

Imagíneselos saliendo del departamento de psicología, con el contador en la mano, tratando de no pensar en el sexo todo el tiempo, pero al mismo tiempo esforzándose por recordar que tenían que presionarlo cada vez que pensaran en el tema.

Apuesto que el pobre hombre que lo presionó 388 veces fue víctima tanto del diseño experimental como de sus impulsos.

Siempre en mi mente
Otro modelo, utilizado por Wilhelm Hoffman y sus colegas, consistía en entregarle teléfonos inteligentes a adultos alemanes voluntarios, que estaban configurados para enviarles notificaciones siete veces al día a intervalos aleatorios durante una semana.

En este caso les pidieron que registraran qué aparecía en sus pensamientos más recientes cuando recibían la alerta aleatoria. La idea de que la responsabilidad de recordar recayera en un dispositivo dejaba la mente de los participantes más libre para vagar.

Los resultados no son directamente comparables con los del estudio de Fisher, ya que el número máximo de pensamientos sobre el sexo que una persona podía registrar estaba limitado a siete veces al día.

Pero lo que está claro es que las personas pensaban en el tema con mucha menos frecuencia que lo que indica el mito de los siete segundos. De hecho, registraron un pensamiento sexual en la última media hora aproximadamente el 4% de las ocasiones, lo que supone aproximadamente una vez por día, en comparación con las 19 veces del estudio de Fisher.

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Tantas cosas en qué pensar...
El verdadero impacto del estudio de Hoffman es la poca importancia relativa del sexo en los pensamientos de los participantes.

Las personas decían que pensaban más en la comida, el sueño, la higiene personal, el contacto social, el tiempo libre y (hasta cerca de 5 p.m.) en el café.

Ver televisión, consultar el correo electrónico y otras formas de uso de los medios de comunicación también se imponía sobre el sexo durante todo el día.

De hecho, el sexo pasó a ser un pensamiento predominante sólo hacia el final del día (alrededor de medianoche), y aún así estaba sólidamente en segundo lugar, detrás del sueño.

Sin embargo, el método de Hoffman también está contaminado por un fenómeno del oso polar, porque los participantes sabían que en algún momento durante el día se les pediría que registraran lo que habían estado pensando. Esto podría llevar a sobreestimar algunos pensamientos.

Por otra parte, es posible que las personas hayan sentido vergüenza de admitir que habían tenido pensamientos sexuales durante todo el día y, por lo tanto, no los registraron por completo.

Así que, aunque podemos descartar con seguridad eso de que el hombre promedio piensa en el sexo cada siete segundos, no podemos saber con certeza cuál es la frecuencia verdadera.

Es probable que varíe ampliamente entre unas personas y otras y en una misma persona dependiendo de las circunstancias. Además, la situación se complica aún más por el hecho de que con cualquier esfuerzo para medir la frecuencia de estos pensamientos se corre el riesgo de alterarlos.

También existe la complicada cuestión de que los pensamientos no tienen ninguna unidad natural de medida. Los pensamientos no son como las distancias, que se pueden medir en centímetros, metros y kilómetros.

¿Y qué constituye un pensamiento, en todo caso?

¿Qué tan grande tiene que ser para que se tenga en cuenta?

Mientras leía esto, ¿ha tenido uno o varios pensamientos, o no ha tenido ninguno?

¡Son muchas cosas en qué pensar!

jueves, 23 de agosto de 2018


¿EXISTE EL ENAMORAMIENTO O SOLO ES UNA REACCIÓN QUÍMICA?




El enamoramiento es una de las etapas de la vida más difíciles de asimilar. Seguramente después del duelo, sea la más complicada, aunque mucho más emocionante y placentera. Eso sí, no a todo el mundo le gusta enamorarse. Quizá tú pienses que es algo maravilloso, pero hay otras personas que sienten pánico cuando sienten que su felicidad depende de alguien. Las hay que incluso salen corriendo ante este tipo de situaciones.

Sí, está claro que el amor es muy complicado, y nadie puede decir lo contrario… Pero, y si lo reducimos a una simple reacción química, ¿no sería más simple? Seguramente si preguntáramos a Sheldon Cooper de la serie “The Big Bang Theory”, aplicaría una teoría física al amor, aunque recordamos que incluso él se dejó llevar por “eso” que pocos saben explicar pero todos hemos sentido alguna vez: el enamoramiento. “Amy, cuando veo en tus ojos y tú ves en los míos todo se siente no tan normal porque me siento más fuerte y más débil al mismo tiempo. Me siento emocionado y al mismo tiempo aterrorizado. La verdad es que no sé qué siento excepto que sé qué tipo de hombre quiero ser”, le llegó a declarar en una ocasión, aunque realmente fuera una frase extraída de Spider-Man.

Controlar el enamoramiento

Entonces, ¿el enamoramiento es algo que podemos controlar? ¿No podemos hacerlo? ¿Elegimos enamorarnos o es nuestro cuerpo el que elige? Realmente, si pensamos en las primeras relaciones humanas, la única razón aparente por la que tenían encuentros era para reproducirse (y por placer), al igual que los animales. Luego llegaron las emociones y… ¿el enamoramiento? ¿Había ya corazones rotos en la Prehistoria?

La verdad es que sí que hay cierta parte química en el amor, pero también psicológica, moral y social. Por eso vamos a desentrañar estas teorías lo máximo posible para conocer si realmente el enamoramiento es un proceso que puede frenarse o no.

En el procedimiento químico que se relaciona con el enamoramiento se realizan tanto descargas neuronales como hormonales. Por tanto, la química sí que forma parte del amor. Lo cierto es que cuando nos enamoramos empezamos a tener síntomas físicos que notamos: las mariposas en el estómago, el nerviosismo, rojez en las mejillas por vergüenza… Son síntomas en los que también entra la química de nuestro cuerpo. Los principales componentes responsables de que esto ocurra son la dopamina, la feniletilamina y la oxitocina. Estas se activan juntas durante el enamoramiento y por eso a veces nos hacen perder la consciencia de la realidad. Lo cierto es que con el tiempo se van regulando y ya dejan paso a lo que sería el amor o la relación en pareja. Todos los sentidos están alerta cuando estamos en un proceso de enamoramiento, pero además el cuerpo humano segrega aminoácidos y hormonas que se pueden oler. Por tanto, la persona a la que eliges para enamorarte, también te entra por la nariz. ¡Qué importante es el olfato!

Enamoramiento diferente si eres chico o chica

Lo cierto es que incluso en los sentidos, los hombres y las mujeres somos muy distintos. A ellos les entra el “amor” por los ojos, en cambio ellas se guían más por el olfato. Como decíamos, este último también cobra importancia en el enamoramiento y está demostrado que suelen enamorarse de los que tienen un sistema inmunológico diferente. Por otro lado, suelen atraer las personas que tienen el mismo flujo sanguíneo.

También se puede comprender el enamoramiento desde el punto de vista bioquímico. En este caso, los estudios demuestran que comenzaría en la corteza cerebral, pasando por el sistema endocrino y generando una respuesta fisiológica y cambios químicos por culpa de la dopamina en el hipotálamo. Normalmente cuanto esto ocurre sientes un deseo de reciprocidad, inseguridades, deseos de unión con la persona indicada… pero todo ello lo atribuyen a un proceso bioquímico.

Enamoramiento genético                    

Como antes hablábamos de las primeras relaciones humanas, también hay una teoría genética. Y es que los seres humanos también somos animales y tenemos un instinto de procreación, que aunque hemos limado con el desarrollo de la inteligencia, sigue estando presente en nuestros cuerpos. Esto también nos movería a tener la necesidad de estar con otras personas, según la teoría de la genética.

Existen informes psiquiátricos que también hablan del amor como química, por la feniletilamina, que es la sustancia que segrega dopamina y nos hace creer que estamos más felices cuando nos enamoramos. ¿O es que realmente lo estamos? Además, un estudio demuestra que realmente en el enamoramiento nos juega una mala pasada el deseo: culpa de la testosterona y el estrógeno. Cuando una mujer se siente atraída por un hombre aumenta su testosterona, y a ellos al contrario.



¿Cuánto dura el amor?

“El amor dura tres años” es un libro de Frédéric Beigbeder que explica su propia teoría sobre el amor. Poniéndole incluso un límite de tres años a este proceso. ¿Tendrá él la respuesta a si el amor es pura química? “Amar a alguien que no te ama, eso es amor”, es una de las frases más míticas de este autor, además de ser realmente profunda y bella. Esa sería otra investigación para hacer, ¿realmente el amor es cosa de dos? ¿O puede ser tan solo de un individuo? ¿Y el enamoramiento? Así nos ahorraríamos muchos corazones rotos, pero por miles de teorías que salgan a la luz y millones de estudios que se hagan sobre el amor, seguimos enamorándonos como idiotas. ¿Eso también tendrá explicación química?.

                                                         

Eso sí, por favor, si el amor tiene que ver con la ciencia, que inventen una cura para el desamor. Lo agradecerán millones de personas en el planeta con el corazón roto.

miércoles, 22 de agosto de 2018


ATAQUES DE IRA





¿Cómo sé si tengo ataques de ira?

Cuando hablo de ataques de ira me refiero a las situaciones en las que el enfado, la rabia o la furia se apoderan totalmente de ti. Y haces o dices cosas que normalmente no hubieras hecho. Hay momentos de la vida en los que, por el nivel de estrés, por el dolor, el cansancio o por otras circunstancias extremas, puedes tener salidas de tono. Si es algo muy puntual no debe preocuparte, al contrario, a veces necesitamos ser muy firmes para transmitir lo que necesitamos.

En cambio si es algo que te sucede a menudo, si te está complicando la relación con tu pareja, con tus hijos, con tu suegra, con tu jefe… entonces vale la pena que leas este artículo con calma y que te pongas en marcha para dar un giro a tu forma de reaccionar ante la frustración.

¿Cómo puedo evitar los ataques de ira?

Presta atención a las recomendaciones que te traigo para que puedas aplicarlas desde hoy para librarte de los accesos de ira. Las he aprendido de Mike Fisher, de la Asociación Británica para el manejo de la ira, uno de los referentes europeos en este tema. Vamos allá:

1. Tómate tu Tiempo fuera

Esta es una de las consignas que más repetimos los psicólogos. Y lo que significa es que cuando notes que tu “temperatura” está subiendo, que te estás alterando más de lo que querrías, debes alejarte de tu pareja o de la persona con la que estás discutiendo. Puedes irte a otra parte de la casa o salir de casa para dar un paseo. Lo importante es que cortes la discusión. Déjala para un momento en el que te sientas más calmado/a.

Si ha pasado más de una vez, lo ideal es que acuerdes con tu pareja que cuando notes que puedes perder el control, te vas a apartar. De esta forma no se quedará con la sensación de que le dejas con la palabra en la boca y no se agravará aún más la situación.

Pero ¿qué debes hacer durante este tiempo fuera? Parar,  respirar y tranquilizarte en primer lugar. Cuando te hayas relajado un poco, podrás volver a pensar. Y entonces podrás intentar entender qué es lo que te ha sucedido. Esto significa descubrir qué es lo que te ha irritado realmente y qué parte de responsabilidad tienes tú en lo que ha sucedido.

2. Aprende a expresar cómo te sientes

Se trata de ponerle palabras a lo que estás sintiendo para poder informar a tu pareja de lo que te sucede: estás enfadado/a, asustado/a, triste, herido/a, avergonzado/a… ¿Y esto cómo se hace? Pues se trata de usar frases que empiecen por “yo” en las que no te dediques a hacer acusaciones ni reproches sino que debes hablar de tus sentimientos:

– “Me siento herido por la forma en que me tratas” en lugar de decir “Tú siempre me maltratas, tú me tratas como una m…”

– “Estoy enfadada porque no me estás escuchando” en lugar de decir “Tú nunca me escuchas, siempre me interrumpes”.

– “Me siento triste porque no me estás tomando en serio”… en lugar de decir “Tú siempre me menosprecias”

3. Sé asertivo/a en lugar de ser pasivo/a o de ser agresivo/a

Esta pequeña frase daría pie a un post entero pero de momento te dejo el titular. Se trata de comunicar de la forma más clara posible lo que necesitas sin avergonzar ni acusar a tu pareja, sin sarcasmos y sin cinismo, sin chillar, sin insultar… Aquí van algunos ejemplos:

– “Necesito que me escuches sin interrumpirme y sin poner esas caras raras”.

– “Quiero que me tomes en serio cuando te doy mi opinión”.

– “Para mi es importante que me entiendas y que me valores”.

No esperes que tu pareja adivine lo que necesitas en cada momento porque no te va a funcionar y es muy probable que te lleve a la frustración. Atrévete a pedir lo que necesitas y verás que las cosas pueden cambiar.

4. Sé consciente de las consecuencias de la situación

El reto está en tener presentes las consecuencias de tus ataques de rabia para que te sirvan como freno para no perder los papeles. Las consecuencias serán mucho peores que lo que estás viviendo en el momento de la discusión. Así que haz todo lo que puedas por evitarlas.

5. En cuanto notes que la rabia se está apoderando de ti, busca ayuda

Habla con alguien que te ayude a tranquilizarte y a manejar de una forma más útil el estrés. Si tienes claro que tienes tendencia a perder los papeles, está claro que vas a necesitar ayuda. Elige a un famlliar, a un amigo o alguien cercano a quien puedas recurrir en un momento de apuro para que te ayude a recuperar la calma y el control sobre ti mismo aunque sea por teléfono.

6. Tu cuerpo te va a avisar de cuando te estás enfadando, préstale atención

Te recomiendo la meditación como herramienta para poder identificar cómo te sientes en cada momento. De esta forma podrás descubrir las primeras señales de tu enfado que son tuyas personales porque cada uno tiene su peculiaridad. Sin embargo para que sepas a qué debes estar atento fíjate en si notas tu cara más caliente, sientes que respiras de una forma distinta, se te cierran los puños como si te prepararas para golpear, tu corazón se acelera, te acercas más a la persona que tienes delante… Descubre tus propias señales que te van a avisar de que el enfado se empieza a disparar y de los ataques de ira pueden aparecer y podrás pararlo antes de que sea demasiado tarde. Párate y respira.

7. Usa la regla de los 5 minutos

Esta es una de las reglas que recomienda Mike Fisher. Párate a pensar si lo que te está sucediendo es algo que te va a importar dentro de cinco minutos o si es algo que en realidad no es tan importante. Por ejemplo te puede dar mucha rabia que el conductor de delante te haya quitado el lugar en el que ibas a aparcar o que un chaval se te haya colado en una tienda pero si te paras a pensarlo es muy probable que descubras que no es tan importante para tu vida. Si realmente lo que te ha sucedido es importante, entonces deberás buscar una estrategia más útil para afrontar la situación. Una que no pase por perder los papeles y hacer algo de lo que luego te vas a arrepentir.

8. Tu pareja no está contra ti

Es muy probable que tu pareja piense y sienta de forma distinta a cómo tú lo haces y que en ocasiones no esté de acuerdo contigo. Pero esto no significa que te esté atacando o que te rechace como persona. Debes aprender a no tomarte como algo personal todo lo que expresa tu pareja. Es quizás uno de los puntos más difíciles de conseguir pero es de los puntos clave para que tanto tú como tu pareja podáis expresaros libremente en vuestra relación e incluso hablar de lo que os molesta sin miedo a las consecuencias.

9. Aprende a escuchar

Veo muy a menudo que cuando las parejas hablan de los temas más difíciles, se interrumpen constantemente y no se escuchan. No cortes a tu pareja, deja que use el tiempo necesario para expresar lo que te quiere decir. Mientras escuchas no debes estar planeando el contraataque porque ya hemos quedado en que tu pareja no está contra ti, simplemente escucha e intenta entender a tu pareja.

10. Usa y practica la empatía

Si tiendes a enfadarte con facilidad es muy probable que te cueste poner en práctica la empatía en medio de una discusión así que respira hondo, intenta relajarte y pon todas tus energías en intentar ponerte en el lugar de tu pareja. Ser empático significa precisamente esto, intentar vivir la situación exactamente como la está viviendo tu pareja para que puedas entender cómo se siente. Si llegas a conseguirlo verás que se abren nuevas posibilidades de resolver lo que os ha enfrentado sin ataques de ira.

martes, 21 de agosto de 2018


¿POR QUÉ MENTIMOS?




Se dice que todos hemos mentido alguna vez…pero aunque nos excusemos diciendo que son mentiras piadosas, la pregunta es: ¿Por qué lo hacemos?
Se calcula que cada día oímos o leemos más de 200 mentiras.

Mentir no es simplemente el hecho de decir cosas que no son verdad, también se miente ocultando información, se puede mentir sin utilizar las palabras (sonrisas falsas, maquillajes que ocultan o disfrazan parte de nuestro cuerpo…)

La gente miente para quedar bien, para excusarse, para obtener lo que quiere, para no perder ciertos derechos, para dar una mejor imagen de sí misma, para no ofender o hacer sufrir a otras personas con la verdad, porque no saben o no pueden decir que no, para postergar decisiones, por temor al rechazo o al castigo.

¿Qué hay detrás de una mentira?

Se oculta una baja autoestima, inseguridad, falta de confianza en uno mismo, temor al rechazo,  vergüenza, miedo al castigo y a la crítica y también en muchos casos, un deseo de manipular al otro.

Hay cerebros que por su estructura son más capaces de mentir que otros: mentir es un aprendizaje que se inicia en la infancia.

El psicólogo Robert Feldman de la Universidad de Massachusetts (EEUU) expone que cuando las personas sienten que su autoestima se ve amenazada, empiezan a mentir.

Hombres y mujeres mienten por igual, pero en general los hombres mienten para sentirse mejor con ellos mismos, mientras que las mujeres tienen tendencia a mentir para que otros se puedan sentir mejor.

Las personas extrovertidas tienen también tendencia a mentir más que los introvertidos.

David Livingstone filósofo de la Universidad de Nueva Inglaterra (EEUU) ha publicado el libro “¿Por qué mentimos?”. En él explica que mentir da ventajas; por eso dice que “mentimos de forma espontánea igual que respiramos o sudamos”. Expone en su libro que el ser humano es el único animal capaz de engañarse a sí mismo.

Vivir enredado en mentiras puede generar ansiedad y otros problemas afines, ya que obliga a mantener una personalidad falsa, estando presente el riesgo a ser descubierto y a que se desmorone toda la falsa estructura construida a base de falsedades.

A raíz de las declaraciones del ciclista Lance Amstrong, que finalmente ha confesado que se dopaba tras diez años de negarlo, me preguntaban en dicho programa qué tipo de personas podían llevar a cabo entramados tan complicados como el de Amstrong.

¿Qué ocurre cuando sale la verdad?

Perdonar a un mentiroso y sobre todo volver a confiar en él requiere tiempo y empeño, incluso a veces es imposible llegar al perdón real,  ya que la confianza cuesta mucho de conseguir y la mentira la destruye por completo.

Y para acabar, ¡una reflexión!:

No olvidemos que “Mentira confesada es medio perdonada”.

lunes, 20 de agosto de 2018


ORGASMO VAGINAL: ¿MITO O REALIDAD?





¿Existe realmente el orgasmo vaginal?

Un grupo de científicos del Departamento de Biología de la Universidad de Florencia (Italia) afirma que términos tan extendidos en la sociedad como "punto G" u orgasmo vaginal o de clítoris, son del todo incorrectos y lo único que hacen es sembrar la confusión, tanto entre hombres como entre mujeres.

 El orgasmo vaginal, según los expertos, no existe y la mayoría de las mujeres de todo el planeta son incapaces de llegar al orgasmo durante el coito. “Los expertos en medicina sexual y los sexólogos deben difundir certezas entre todas las mujeres, basadas en las bases biológicas del orgasmo femenino, y no hipótesis u opiniones personales”, explican Vincenzo y Giulia Puppo, autores del estudio.

Entre las expresiones mal utilizadas se encuentran, por ejemplo, el clítoris interno. “El clítoris interno no existe; todo el clítoris es un órgano externo. El clítoris no está formado por dos arcos, sino por glande, cuerpo y raíces”, aclaran. Otras de las más empleadas son el “orgasmo vaginal” y el “punto G”, ambas incorrectas y que no se ajustan ni a nivel anatómico ni fisiológio ni embriológico: “la vagina no tiene relación anatómica alguna con el clítoris, que es un órgano perineal, mientras que el supuesto `punto G` está en la uretra”, señalan los investigadores.

 La “eyaculación femenina” tampoco se salva, ya que no tiene base científica alguna. A lo que sí dan crédito es al “pene femenino”, que no es sino el clítoris, a los labios menores y el cuerpo esponjoso de la uretra. Todos ellos constituyen la clave para el orgasmo de las mujeres.



“En todas las mujeres, el orgasmo es siempre posible si los órganos eréctiles femeninos son debidamente estimulados durante la masturbación, el cunnilingus, la masturbación por parte de la pareja o durante los coitos vaginal o anal, si el clítoris es estimulado al mismo tiempo con un simple dedo”, aclara Puppo.

viernes, 17 de agosto de 2018


¿TIENES MIEDO A ESTAR SOLO?





El miedo a estar solo o sola es algo que ha acompañado al ser humano desde sus inicios. El miedo es parte natural y casi instintivo del ser humano, existe para protegernos y para ayudarnos a sobrevivir cuando realmente hay un peligro. El problema hoy en día es que tenemos miedo por muchas más cosas de las que realmente atentan contra nuestra vida, una de ellas es la soledad.

El miedo y el cerebro cavernícola

En la antigüedad aprendimos que podíamos resolver los problemas y enfrentar a los leones y tormentas en grupo, aprendimos a colaborar y trabajar juntos para lograr el avance personal y social, desarrollamos el habla y el lenguaje para comunicarnos con otros, las caricias para reforzar los vínculos.  Somos seres sociales por naturaleza, pero eso no significa que no podamos estar en soledad.

El miedo a estar sólo o sóla es algo que puede quitarte la paz e inclusive hacerte sentir que estás en peligro, aunque no sea así, pero esto es en parte porque traes la información desde siglos atrás que es mejor estar acompañado, además de la información de tu vida que te haya dicho “estar sólo tiene consecuencias negativas para ti”.

¿Por qué tenemos miedo a la soledad?

Dejaste insatisfecha tu necesidad de sentirte seguro y protegido por los demás
Porque cuando eras bebé, tu supervivencia dependía de los cuidados de los demás, específicamente de tu familia.  Fuiste creciendo, y esas personas quizás se fueron alejando, pero tú probablemente te quedaste con un sentimiento de estar desprotegido o en algún tipo de peligro.

La necesidad de estar acompañado y de ser cuidado por los demás se quedó ahí, pues no la sentiste satisfecha.

Eres más sensible que otros

Tu sensibilidad emocional hace que necesites más de la compañía de otros, y esto te genera que cuando te sientes solo te sientes en una especie de vacío existencial o como que “algo te falta”.  Esto es porque tus relaciones actuales con otras personas no te son lo suficientemente satisfactorias, pero qué crees, depende de ti para que así lo sean.

Te faltan dos gramos de confianza en ti

La confianza y seguridad en ti mismo es lo que te permitirá enfrentar los diferentes miedos que aparecen cuando estás en soledad.  Si no sientes que tu mismo eres capaz de cuidarte a ti mismo, has de empezar a darte cuenta cómo es que sí has logrado cuidarte en todo este tiempo, y de buscar dentro de ti la fortaleza necesaria para sentirte seguro de enfrentarte a cualquier peligro (real o imaginario).

  

Llegaste a conclusiones equivocadas

Por otro lado, probablemente has vivido experiencias desagradables en las que realmente estuviste en peligro, y esto sucedió cuando estabas solo o sola.  Y entonces llegaste a la conclusión de que eso te sucedió precisamente por estar solo, y que de haber estado con alguien más, habrías evitado ese sufrimiento.

Otra conclusión equivocada fue pensar que los demás te habían abandonado o dejado sólo porque no te querían o porque no les interesaba.  la realidad es que los demás se fueron en su momento porque necesitaban hacer su vida, y eso nada tiene que ver con el amor que te tenían a ti.

Estás acostumbrado a creer en tu mente

Crees que todas esas imágenes y pensamientos que te llegan cuando estás solo, como el que se puedan meter a robar, el que te pueda pasar algo malo, son verdad.  Que porque tu lo imaginas así va a suceder.  Esto se llama futurizar, crees tener una bola mágica contigo que sabe perfectamente lo que va a pasar, pero no es así… ese miedo tan sólo vive en tu mente.

¿Miedo a la soledad? o ¿Miedo al abandono?

Es importante que hagas una diferencia entre estos dos.

El miedo a la soledad puede ser consecuencia de un abandono que hayas vivido en tu infancia por parte de tu familia, y que actualmente tengas miedo de volver a sentir ese abandono.  El miedo al abandono se te dispara cada vez que te percibes u observas solo, pues una parte de ti vuelve a conectar con esa experiencia de abandono.

El estar en soledad es algo positivo

El estar en soledad es benéfico para ti, claro, en las dosis que consideres necesarias. Estar solo te permite conocerte y contactar contigo mismo, escuchar tu propia mente andar, tus emociones ir y venir.  Cuando aprendes a estar solo contigo mismo, y te es cómodo estar así, entonces para los demás también será cómodo estar a tu alrededor, y a ti te será fácil estar con los demás

Pero si no te sientes cómodo estando contigo, ¿cómo podrás sentirte cómodo estando con los demás?

Querer estar con los demás puede ser un escape de ti mismo

Es probable que estés queriendo evitar contactar contigo por miedo a lo que puedas descubrir o por sentirte inquieto.  Cuando haces un alto y dejas de distraerte por otras personas o por andar en la actividad diaria, es que entonces empiezas a hablarte, y quizás no quieres escuchar lo que quieres decirte.

Te estás evitando a ti mismo, como si te tuvieras miedo a ti mismo, pero yo te pregunto ¿Cuánto tiempo más podrás estar evitándote a ti mismo? Vives contigo, atrévete a conocerte y hablar contigo, créeme que sólo podrás encontrar cosas buenas para ti.



Técnicas para superar el miedo a la soledad

Aprende a flexibilizar tus ideas y pensamientos y no aceptes como verdades inmutables las creencias adquiridas de tu entorno. Aprende a poner en cuestión creencias y a generar ideas alternativas.

Identifica tus miedos, este es el primer paso para vencerlos. Si conocemos bien nuestro funcionamiento y entendemos el porqué de dichos miedos, será más fácil establecer un plan de acción: ¿Cuándo siento ese miedo, en qué situaciones? ¿qué pienso en ese momento? ¿qué emociones me genera? ¿qué hago ante esa sensación, cómo actúo ante el miedo?.

Reflexiona sobre tus miedos. ¿Qué es lo que más temes al quedarte solo o sola? ¿Qué ha ocurrido en circunstancias parecidas en otros momentos del pasado? ¿Qué pasaría si empezaras a afrontar estos miedos en vez de evitarlos? ¿Existen otros miedos que ya has superado? ¿Qué beneficios has obtenido? ¿Qué pierdes o sacrificas al tener miedo, qué costes te genera?.

Afronta tus miedos progresivamente. Establece pequeños retos o metas que van a ayudarte a tener percepción de avance y de logro. Ganar autonomía en determinadas situaciones o contextos, ir tomando pequeñas decisiones o haciendo cosas, a pesar del miedo o incluso el pudor que te produzca hacerlas sola o solo.

Priorízate, dedica tiempo a actividades gratificantes para ti. Recuerda que el auto-cuidado te mejora y también mejora la calidad de tus relaciones con los demás.
Pide ayuda. Si detectas que el miedo comienza a limitarte en tu día a día. Los psicólogos podemos enseñarte a adquirir las herramientas y los recursos necesarios para afrontar de manera efectiva estas dificultades.

El miedo a la soledad, al igual que otros miedos condicionan, limitan e interfieren en el modo en el que tomamos decisiones vitales. No se trata de decidir de uno u otro modo, de seguir una determinada ideología, se trata de ser fieles a nosotras o nosotros mismos, de realizar elecciones con el mayor grado de libertad y responsabilidad que nos podamos permitir.

Tomar decisiones no es una tarea fácil, logremos que este proceso, expresión de la libertad de las personas, no esté, al menos, limitado por nuestros miedos.

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